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¿En qué medida ha cambiado el cáncer mi vida?

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Hola a todos, soy el Señor cangrejo.  Muchos de vosotros me habéis preguntado cómo he estado este mes, qué se siente cuando te acaban de decir que tienes cáncer, qué se te pasa por la cabeza cuando lo sospechas, o cuando estás a punto de confirmarlo… E ir contando las vicisitudes del tratamiento, cómo me encuentro, etcétera.

He encontrado acogida en este blog excelente, desde donde iré poniendo entradas cuando tenga algo que contar y me sea posible, ya que habrá momentos de hospitalización, en los que no podré hacerlo. Ya intentaré que álguien cuelgue algunas lineas…

Hoy me han confirmado que tengo un cáncer en el pulmón derecho, parte de arriba del todo. Como ya he estado contándolo durante todo el día a familiares y amigos, os dejo aquí el mensaje que les he enviado a muchos de ellos:

Hola. Como recordaréis, en uno de los últimos mensajes pedía que rezaráis por mí, porque me estaba pasando algo grave. Hoy he sabido al fin todo lo que hay, que aquí os cuento:

Hace aproximadamente un mes, tuve una bronquitis fuerte, por lo que hube de ingresar de urgencias en el Clínico. Encontraron que tenía muy bajo el oxígeno en sangre, por lo que decidieron hacerme una radiografía, en donde encontraron una mancha en un pulmón. Me dieron de alta al día siguiente, pero me dijeron que había de llevarse un seguimiento, que tenía que ingresar en lo que llaman “el club de la una” de neumología, dedicado a diagnósticos y pruebas.
 
Me hicieron un TAC y a partir de ahí, vino una avalancha de pruebas bastante alarmantes: Tres citoscopias, fibrobroncoscopia y PET. (Esta última es  un tipo de scanner con una movida de radiaciones  y búsqueda de niveles de glucosa en todos los órganos del cuerpo, prueba un poco bestia y cara, que no se hace así como así.)
 
Hasta hoy no soltaban prenda de lo que podía tener, aunque lo iba sospechando y he acertado: Tengo un cáncer pulmonar pequeñito y lentorro, enfisema y bronquitis crónica. Parece ser que estas dos últimas enfermedades no preocupan demasiado a los doctores y dicen que el cáncer se ha de operar, pero que no hay ningún peligro de que se extienda de un día para otro, ni esas cosas que aparecen en las películas, que crece tan lento, que puede ser que no haya avanzado nada desde Semana Santa hasta ahora, o sea, que es una mierdecilla de ná, que pa qué preocuparse y cosasdesas. Pero hay que extirparlo para que no se reproduzca, porque entonces, sería más grave la cuestión. Cortan más cacho del que yo quisiera porque hay que hacer una lobectomía, esto es: Quitar un lóbulo entero del pulmón derecho, el superior de los tres que tiene este órgano. (No supone un tercio de pulmón, porque el de arriba es mucho más pequeño que los otros.)
 
Es difícil que un equipo médico se comprometa tanto en los resultados de una operación, pero dicen que tienen las pruebas y conclusiones suficientes como para garantizar que puede bastar con este recorte, que no hay posibilidades de que salga otra vez el cáncer y que casi seguro, no habrá que hacer quimioterapia ni otros tratamientos fuertes.
 
me daban como fecha de la operación el día 25, pero es el Apóstol y eso es más sagrado que todo lo sagrado, por lo que me operarán a principios de agosto, sin que haya una fecha precisa.  Por lo demás, puedo hacer vida  
normal, hasta el punto en que ahora voy a comer y luego al remiendo, del que no me han privado los médicos. 

Como podréis suponer, han pasado muchas ideas por mi cabeza durante este tiempo de pruebas a contrareloj. Muchas de ellas no eran agradables, desde luego… Lo primero que me pregunté era por la falta de respuesta de los facultativos. ¿Qué temían?. Pensé que podía ser lo de “las falsas esperanzas” y me agravé la situación, para ponerme en lo peor. Al fin y al cabo, ¿Por qué no hacerlo? Pronto entreví que estaban verificando la posible extensión de tumores, para evaluar el alcance y su posible evolución, si había metástasis o no. Y me imaginé que sí la hubiera, que me quedara muy poco tiempo  de vida. Esto podrá horrorizar a quien tema a la muerte, pero no a mí, que ví morir santamente a mi madre y aprendí de ella que es lo más natural del mundo, que todos hemos de morir y que al nacer, ya lo hacemos también para esto. Y me jugaba un paquete de “popular” (tabaco negro) a que era este supuesto miedo lo que provocaba el silencio de los doctores. No lo entendía, parece que traten con pacientes acomplejados de inmortalidad o algo así.

En el caso de quedarme poco tiempo de vida, sería necesario establecer prioridades, por lo que fuí estableciéndolas. Estaban las testamentarias, la garantía de pensiones de viudedad y horfandad, transparencia contable de mi trabajo y legitimidad de mis bienes… Todo ese rollazo, ¿Era realmente lo que me debía preocupar? No.  Está encauzado por el derecho positivo, ya que estoy felizmente casado y lo tengo todo en regla. A la porra con todo eso, a la porra con el resto de papeleo. Habría cosas más importantes en que pensar. Estaba la despedida de familiares y amigos, el aliento a seguir en la lucha a mis camaradas y hermanos en la fe y defensa de valores, el consuelo a algunos y la oración por otros, en que ví que no comprendían que la muerte tuviera sentido y que esto coincidía plenamente con el lamentable hecho de que tampoco consiguieran entender el sentido de la vida. Esto sí es triste, esto no nos corresponde por naturaleza, por lo que presenta mucha gravedad.

Repasé mi obra y encontré ¿Cómo no? que gran parte estaba inacabada. (Es una de las características con que queda personalizada la gran mayoría de mis producciones). Pero ¿Me iba a plantar en el obrador a colocar teselas? “No había tiempo”… ” Invenciones, paramentos, bordaduras y cimeras,” como decía Jorge Manrique. Esto se queda por aquí, como trasto que ocupa armarios y no permite poner en ninguna parte la ropa de mi niña. Nada,terminar la chatarra artística  no es lo más necesario y tal como soy, seguro que habría empezado nuevas obras, para dejar también inacabadas.

Pronto me dí cuenta: lo que más quería era estar con los míos y evitar que sufrieran, hacerles comprender que esto ha de pasar. Y luego encontré lo que quería para mí, lo que haría si me quedara sólo una hora de vida: Un buen exámen de conciencia para una mejor Confesión, ya que ando muy encallado en cuatro pecados anodinos, mientras olvido todos los demás, que tienen mayor gravedad. Suponer que estás con un pié en cada lado es un buen ejercicio espiritual, que permite percibir lo necesario y desdeñar lo accesorio. Por primera vez en mucho tiempo, lo urgente no me impedía hacer lo verdaderamente importante.

Vino luego un poco de revisión de cómo me había ido la vida, de los logros obtenidos y los esfuerzos dedicados, hasta que me hice una pregunta: ¿Qué sería de este mundo si yo no hubiera existido nunca?¿Qué puedo haber cambiado con mi vida?. Mis respuestas al respecto son privadas. Sólo puedo decir que divagaba y caí en una retrospectiva que no correspondía con lo verdaderamente importante. Al abrir ese día mi correo electrónico, encontré el enlace a una noticia de la web de Intereconomía. Esto lo conté en una entrada anterior de este blog, “¡Qué bello es dejar vivir!”. Por la cara, le robé el nick a Luna, obteniendo “luego” su permiso para hacerlo. Sí, señores: No hay más. Mi vida no se recordará como la resistencia heroica a un asedio, el descubrimiento de la penicilina, ni mi increíble (E inexistente) capacidad para resolver logaritmos neperianos. Soy un artista que deja una obra del montón, que no tiene un especial valor. -Casi nunca tiene el artista de hoy la conjunción del buen cobro por su trabajo y permisividad creativa.- Me recordarán algunos como el que arregló el mosaico del suelo de su casa, otros como la persona a quien ayudaron en esta u otra circunstancia y los de más allá, como la persona que les ayudó. Pero gran parte de mi existencia habrá consistido en una serie de resultados que guardan poca relación con el empeño que haya puesto en ellos y lo que al final se puede valorar, es mi arrojo para algunas causas, más allá de lo poco que haya obtenido en ellas.

Todo esto está muy bien para morirse, pero luego está la realidad: De mis barruntos seminecrófilos a los profesionales del doctor había la distancia de la luna al sol. Como esto podía suceder también, lo consideré en su momento, dándome cuenta de que en nada cambia el cáncer mi vida. Sigo siendo el humano de turno, que tiene un tiempo otorgado y mucha libertad para emplearlo, que sabe que esto se termina un día y entiende que si vive, es para tener oportunidades, por lo que cree que “algo” se espera de él. Igualito que hace un año, dos, o cuarenta.

No, de momento, el cáncer no ha cambiado gran cosa de mi vida, a no ser la deuda de gratitud que contraigo con el Creador, porque me ha enviado uno pequeñito y solucionable, quizá con la intención de que recapacite, que recuerde a quienes lo tienen verdaderamente grave y a diario soportan una pesada cruz. Al llegar aquí, no puedo evitar el recuerdo de mi sobrina. Una niña que sí soporta una fuerte quimioterapia, que ha sufrido y visto ya muchas cosas que no son para su edad, pero que lo lleva con una entereza ejemplar. Todo mi amor para ella, mi oración también. (Y os pido la vuestra, lectores).

En fin, esta entrada está quedando un poco larga, me falta tiempo para responder la correspondencia y agradecer tantas muestras de interés como estáis dando todos por mí. Quiero que sepáis que me siento muy querido y apoyado y que me ayudáis en este momento, que no ha resultado ser tan trágico ni crucial. Un abrazo a todos,

Señor Cangrejo.

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Written by barcelonavida

julio 21, 2012 a 1:06 am

4 comentarios

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  1. Bueno, mucho rollo en la entrada, pero la verdad es que no estoy tan mal: Hoy he levantado un piano con una sola mano. Por supuesto, hay truco. Hay distintas clases de piano. Los de cola no los levanto ni con grúa, porque pueden pesar media tonelada, pero hay unos que son “de pared” y más ligeros. El que he “levantado” era el menos pesado que he visto en mi vida, y lo he levantado sólo por una punta, para moverlo un par de metros y pintar una pared.
    No os creáis que es un síntoma con el que se pueda diagnosticar esta enfermedad. Si fuera así, en neumología del Clínico, habría este instrumental (musical) para hacer las pruebas.

    Señor Cangrejo

    julio 21, 2012 at 1:48 am

  2. Relacionado: http://blogs.hazteoir.org/juanadearco/2012/07/20/urgen-oraciones-para-un-gran-amigo-y-su-sobrinita/ .
    Muchas gracias por la entrada, Juana de Arco. Quisiera tener más tiempo para responderos y comentar, pero tengo mensajes y llamadas a cada momento. Un abrazo.

    Señor Cangrejo

    julio 21, 2012 at 9:21 am

    • Muchas gracias por tu comentario y por la visión sobrenatural que transparenta y esas ganas de vivir y actuar. Sí, cuando hacemos balance concluímos que hemos dejado tantas cosas a medio hacer. No importa, si nos ha movido el amor a Dios será Él quien lo concluya por todo lo alto.

      carlos palos

      julio 21, 2012 at 5:29 pm

  3. Sr. Cangrejo: Me llaman Calamardo porque toco el clarinete, no es que me ponga aquí este pseudónimo para responderle. Muestra Vd. una increíble fe y mucha fortaleza. ¡Ánimo! Este espíritu se va a salvar.

    Calamardo

    julio 23, 2012 at 1:36 am


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