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defensa de la vida y la familia, valores, sociedades intermedias

¿Que ha necesitado este chaval para hacer esta matanza?

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En memoria de las víctimas, en condolencia con sus familiares y compañeros, con el deseo de que nunca vuelva a suceder un hecho parecido, rezad un Padrenuestro.

No voy a hacer un cálculo morboso sobre el potencial tanático del armamento que garantice el triunfo, sobre si habría sido mejor emplear un carro blindado, un lanzagranadas o un modelo determinado de metralleta. Serían controversias técnicas comprensibles en el ámbito militar o policial, que persigue objetivos muy diferentes del que me mueve e escribir esta entrada. Consternado por los recientes hechos de la nueva matanza en un colegio de Estados Unidos, me he tomado un tiempo para reflexionar sobre este suceso para entrar a considerar qué ha podido suceder.

La tragedia se centra tanto en las víctimas causadas como en las causas sociales y la motivación que de ellas se derivan, dando por resultado esta consecuencia sintomática, que nos hace ver que algo fundamental está fallando en la civilización de hoy. Existe ya un perfil de estos crímenes, como -por desgracia- se dan otras tipologías, habituales en cada país: En Inglaterra, los “sótanos del horror”, en donde se encuentran a veces varios cadáveres, en España, los niños desaparecidos que se encuentran muertos al tiempo y se descubre mucho más tarde que el criminal entorpeció la investigación. En Holanda, el ingreso en un hospital de urgencias, de donde no sale vivo el paciente…

Siempre hay un coeficiente común en esta criminalidad, el desprecio por la vida humana y la falta de amor por parte de sus causantes, pero el resto tiene especificidades que no puedo deslindar aquí, por ser demasiado complejas y tener razones antropológicas de difícil síntesis.

Falta de percepción de la realidad

Este caso cumple características puntuales y otras generales. Según informa la prensa, Adam Lanza estaba aquejado de una supuesta forma de autismo, el llamado síndrome de Asperger.  La prensa lo presenta como transtorno de la personalidad, pero no es cierto, ya que se trataría de una personalidad que se ha conformado en modo peculiar, no de una modificación patológica y posterior de la misma. En todo caso, los niveles de autismo no producirían la operatividad requerida para el acto, por exceso o defecto de subjetivación. El primer disparo, la visión de la sangre o del primer herido, habrían provocado un estado en el autor del mismo que no le habría permitido seguir. Difícil sería averiguar qué se le pasaría por la cabeza en aquél momento determinado, pero le llevaría a una concatenación de pensamientos y sentimientos sin posible resolución volutiva para continuar y habría entrado en estado de shock.

Podemos ver otros muchos casos de matanzas escolares en los Estados Unidos, encontrando con que son escasísimos los que se hayan atribuido a enfermedad mental, como  la esquizofrenia. Se va formando un perfil que nos permite deducir algunos parámetros psicológicos y sociológicos. Se dan en un rango de edad que comprende la adolescencia, desde su inicio hasta su fin, con una media  que puede rondar los quince años. Muchos de ellos destacaban por sus extravagancias (Ahora les llaman “frikis”), no pocas veces, relacionadas con la muerte, la violencia, el triunfo, éxito…

Pocos ( o ninguno) fueron conocidos como niños que se caracterizaran por una especial humildad, por ser sumisos a las normas y buenos cumplidores de las mismas. Lo que se puede saber sobre ellos era que incidían mucho sobre las que les fueran favorables, mientras que discrepaban de lo injusto de las que no les convenía recordar.

Y…

videojuego de guerra

Aquí tenemos una foto tomada casi al azar de google images, que nos puede decir más que mil palabras. Videojuegos son llamados. No voy a decir que este en concreto sea mejor ni peor que otros, porque he de reconocer que no he jugado a ninguno de ellos, que los he observado a veces para entender qué sensaciones causan a sus usuarios, pero no tengo la mundología que me autorice a establecer comparaciones. Esta imagen casi recrea el asalto al colegio. Puedo decir en favor de sus autores que es muy probable que Lanza no conociera su obra, pero no es menos cierto que la mayoría de adolescentes conocen este mundillo y van entrando a matar gente por ahí, porque no pasa nada. Porque son mapas de bits o cosas parecidas, estados altos y bajos que la magia informática convierte en soldados y hace desaparecer cuando los matas, sin que nadie tenga que lamentar nada. “Game over”.

¿O sí? Sí, creo que hay un trasfondo lamentable, una cultura del impacto total, un romanticismo actualizado, que nos lleva a vivir las sensaciones a tope, en HD, versión actualizada, ángulos, perspectivas, unos gráficos inmejorables… Hay estudios actuales que demuestran que cada vez deslindan menos los adolescentes (y todos en general) la diferencia entre la realidad virtual y la realidad objetiva. Desde los niños que se lanzaban por las ventanas creyendo poder volar tras haber visto la película de Supermán, hasta la vecina que prendió fuego a la casa de al lado porque la habían borrado del feisbuc en lugar de invitarle a una fiesta de cumpleaños. Hemos visto a personas que se creían ser enemigos de Batman en actos atroces y todo continúa.

Y continuará

Hasta que nos demos cuenta de que hay una asociación de ideas entre lo que cuesta comprender a un niño o a un adolescente y la violencia. Estudié que todos los niños han visto -en uno u otro momento- escenas de cama en la televisión, pero cuando sorprenden a sus padres en actos parecidos, creen que ahí se está dando un acto violento.

El mecanismo de evasión y el intento de sublimación de sucesos que entienden como injustos o incomprensibles les llevan a recrearlos en escenificaciones de lucha o combate con armas, en que necesitan salir siempre victoriosos. Si sumamos esto al concepto -americanísimo- del “perdedor” o el “triunfador” y lo que machacan tanto las series americanas de Tv del “popular” y el “impopular”, no se nos vuelve tan misteriosa la mente de estos escolares. Podemos establecer un hilo: “Me han echado la bronca por fumar, mientras que Smith se pegó ayer un botellón bestial y no le dijeron nada, porque no se enteraron, ayer me las cargué por un chivatazo de Johnson y la semana pasada me catearon por una tontería. Además, soy muy poco popular porque mi móvil está obsoleto. Tengo que terminar con todo esto o todo esto terminará conmigo”. Y eso que ya ha anidado, va creciendo y creciendo por dentro, se lleva al final con la idea de combate, de atacar o recibir el ataque de otros. Y en este caso, hay que vencer o ser vencido. Y todo esto no se comprende como justo ni de ninguna otra manera, por lo que se pasa a la violencia. Podrán ser unos puñetazos o ir mucho más lejos, dependiendo de lo imparable que se quiera ser, del grado de infalibilidad que se crea requerido.

Otros estudios indican que las personas tendientes al suicidio, a los malos tratos domésticos o a autolesionerse son propensas al mecanismo de “inducción”: El conocer noticias sobre hechos de este estilo que hayan sucedido les incita a cometerlos a ellos. No parece improbable que se encuentre en este eje la mayor incidencia de un tipo de criminalidad que otro que se da en cada país, como he comentado al principio. Niños africanos, sudamericanos, asiáticos y europeos tienen armas de fuego por su lamentable situación de ser niños-soldao, pero no perpetran nunca estas matanzas en colegio, porque su entorno cultural es completamente distinto, se mueven en otros medios y bajo otras presiones.

Carencias afectivas y educativas

Es otra característica, casi un requisito necesario para entrar a un colegio con una arma de fuego en la mano. La mente se compone de sentimientos y conocimientos, que vamos uniendo en los procesos de los que sacamos conclusiones. Hay personas que se caracterizan por su especial sensibilidad, mientras que otras parecen llevadas por sus ideas o creencias, mostrándose más insensibles. Como el carácter puede hacernos ver todo esto de modo distorsionado, a menudo nos pasa desapercibido. Por ejemplo, la persona flemática da muy poco a conocer sus sentiomientos, mientras que siempre sabremos de sus ideas, o nunca sabremos si verdaderamente hemos hecho tanto daño a un histérico como dice.

Pero el tirador escolar comparte mucho el perfil del matratador doméstico, aunque lo lleva a una escala social más extensa. En ambos podemos encontrar represiones durante la infancia, malos tratos o violencia inflingidos hacia ellos, esta idea del triunfo o derrota… Coinciden mucho.

Pero aquí encontramos el abismo tan habitual entre la educación escolar y el ambiente doméstico, en donde se cree que “ya lo educan en la escuela”. Es por esto que se dan los crímenes en los colegios, la parte a la que el autor de los mismos achaca mayor culpa. Nos desenvolvemos como indivíduos, en familia y en sociedad y esto requiere que los tres ámbitos se enriquezcan para ofrecer un entorno favorable. Pero cuando esta concatenación se pierde por alguno delos eslabones, se da también una ruptura de las facultades de interacción del sujeto.

La educación no puede darse “en vacío”, sin comprender valores en su intencionalidad. Si éstos son pocos o inadecuados, si la escala no está debidamente estructurada y los que priman sobre los otros pueden pervertir al conjunto, encontraremos siempre actitudes anómalas, aun cuando quienes las cometan no sufran ninguna patología grave. A lo largo de la adolescencia, la persona va buscando el modo de reemplazar todo lo que ha recibido por aquello que verdaderamente asimila, que puede sentir o creer como propio.Todos sabemos que rechaza gran parte de lo que se le diga, se encuentra en un momento de auto construcción. Si la base es sólida y coherente, podrá rechazar aspectos mínimos y mantener los básicos para conformar un ideario con que seguir adelante. Pero si el rechazo es tan fuerte que socava a toda esta base o esta es tan esquemática que no se sotiene, no permanecerán unos valores fundamentales y la ética puede desaparecer.

Don Quijote perdió también de vista la realidad, pero mantenía los ideales de la vieja Caballería. Bien miradas, sus acciones pueden ser tenidas como anacrónicas, pero no por meramente tanáticas. Su actitud podría ser rechazable, pero nunca sus intentos o al menos, nunca el ánimo que le movía. Si la nobleza guiaba sus disparates, también guiaba su vida. Era por esto que sus intentos se daban siempre para bien, que tenía un freno: Su moral.

Don Quijote

Solipsismo

Constituye en el modo en que una persona centra todo lo subjetivo en sí misma, adscribiendo en este centro parte de lo objetivo (tras enrarecerlo para que quede justificado) y rechaza el resto, lo que no puede seguir estos esquemas.

No sé decir si una persona autista puede tenerse por solipsista, aunque tengo serias dudas sobre si Adam Lanza era verdadramente autista o sufría una esquizofrenia latente. Teniendo mayores elementos de juicio, costaría decidirse, pero con las noticias que nos llegan, ni siquiera hay modo de hacerlo. En la mayoría de irrupciones con arma de fuego en centros escolares, se da este solipsismo en modo evidente, se puede encontrar en las declaraciones de familiares y compañeros de clase, en sus aficiones o incluso, en la carencia de ellas. Lo más desafortunado es que el solipsismo no tiene por qué determinar una caracteriopatía, se puede dar en una persona perfectamente equilibrada como resultado de las carencias educativas mencionadas.

Consecuencia directa del arribismo y del maximalismo

El arribismo se define como orientación para conseguir triunfar por encima de consderaciones éticas o morales, en desprecio de las implicaciones de este tipo que puedan tener los actos y con el deseo único de triunfar sobre otros. Es muy sintomático que muchos de estos lances terminen en suicidio. Explican los psicólogos que es un intentio a la desesperada de tener la última palabra, lo mismo que motiva el resto del hecho que tiene este final. Parte de esta mentalidad la encontramos en el paradigma del “self-made-man” u “hombre que se ha hecho a sí mismo”, uno de los episodios del llamado “sueño americano”. Imaginad si en España tuviéramos armas de fuego en cada casa, con lo que nos va esto del arribismo, con la manera especial que tenemos de reir como una gracia las sinvergonzonerías de políticos, empresarios o sindicalistas corruptos que han “trincado” un buen puesto y unos miles de millones de euros… No quiero ni pensarlo.

Maximalismo puede entenderse como “matar moscas a cañonazos”, emplear las mayores fuerzas posibles para conseguir algo. Digno serña de nuestro empeño un sacrificio, pero cuando pensamos es recurrir a todo lo existente en algo que quizá no es lo más justo, podemos terminar muy mal. “Tener la última palabra” es también maximalismo.

Consecuencia también del nihilismo

Es un modo de “no caer en la nada”. Porque mantener la situcaión como está, requiere una negación y evitarlas a toda costa, una afirmación. Ya vemos, una amoralidad en la conducta, un mecanismo automático de comportamiento, aunque pueda parecer que tiene un sentido. No lo tiene, le falta el sentido de la vida. Y ¿Por qué no? el sentido de la muerte, también. No me ha sido necesario referir toda la noticia. Todos sabemos ya quién fué Adam Lanza. Para quien tienda a este tipo de actos, ha obtenido la fama y el éxito, dejando de ser un estudiante cualquiera. Toman nota de esto otros adolescentes, quienes pueden emularle en un futuro.

Y consecuencia de la cultura de la muerte

Demasiado considerar que la persona es sólo quien pueda aportar beneficios a la sociedad y dividendos a la economía. Demasiada estrechez de miras sobre lo que cada persona nos puede brindar, pero sobre todo, la consideración de un todo, que no está formado por partes, d eun conjunto social que desplaza a la persona, Queda ésta como una bombilla y cuando se funde, se remplaza por otra. Es el embrión del experimento, el feto que no ha llegado en el momento deseado, aquél que tiene el paladar fisurado o síndrome Down, el anciano que ya no puede trabajar. ¿Para qué va a servir el enemigo? Se le mata y asunto arreglado, que la vida está sobrevalorada.

Las armas que usó

Aquí estánarmas empleadas en la matanza

La información que he podido contrastar es increíblemente imprecisa. Dicen que llevaba “centenares” de balas. ¿”Centenares”? No podría escribirse jamás un atestado así. Hay que decir la cantidad exacta. Bien, no importa, vamos a lo que sabemos: Aquí he dejado la foto de las armas que portaba. No era soldado, ni policía. Era “hijo”, “estudiante” o como se le quiera llamar. Al parecer, su madre coleccionaba armas. Soy un gran aficionado al coleccionismo, pero no puedo entender cómo se puede reunir todo este arsenal. Es dejar una concentración peligrosa, que puede quedar en manos de cualquiera que las robe o tome al asalto con un simple cuchillo de cocina. No sólo no estaban inutilizadas, sino que se guardaba junto a ellas munición para todo un Regimiento. Demasiada “sociedad del rifle” y demasiada “Constitución que garantiza el derecho a llevar armas”. Incluso, excesiva necesidad de tenerlas. La argumentación más frecuente es que en Manhattan te atracan en plena calle con una metralleta. Sí, Manhattan queda a setenta kilómetros del lugar d elos hechos,pero es que los otros delincuentes no llevarían metralletas si estuviera prohibido, que por allí hay pena d emuerte en muchos Estados.

La mayoría de europeos no tenemos armas de fuego y nos atracan con armas blancas. Aquí casi no tenemos accidentes domésticos con pistolas, mientras que en USA, más del 75% de víctimas se dan en situaciones de malentendido de allanamiento de morada, en que un familiar es tiroteado por otro. En España, ¿De dónde habría sacado las pistolas el agresor? No, no habría sucedido. Una Constitución llena de enmiendas y parches pasa una vez más por encima de las vidas humanas.

También ha sido necesaria heroicidad

Se ha intentado más de una vez establecer como ley de la física que “por cada acción que se da en el universo, hay otra que la contrarresta”. No se da la necesaria convención, porque la empírica demuestra que este equilibrio no tiene nada de absoluto y  que son frecuentes las convergencias de factores que inciden en una misma causa, sin tener contrapartida alguna. Pero aquí tenemos dos conmovedoras muestras de valor, de amor y entrega al prójimo, aquí tenemos la receta que podría haber curado a estos agresores o la muestra de cómo son las personas cuando no son víctimas de lo que he enumerado hasta aquí.

Demos gracias a Dios y gracias también a ellas. Descansen en paz junto a sus queridos alumnos.

 Por Luna.

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Written by barcelonavida

diciembre 17, 2012 a 7:38 pm

4 comentarios

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  1. Excelente artículo pero se le debería titular “matanzas en las escuelas” para que buscando con Google los internautas lo encuentren. Resulta que las armas permitidas en EEUU no son las automáticas que disparan con ráfaga, éstas están reservadas al Ejército y Policia. Tienen el dispositivo anulado de ráfaga y solo pueden disparar un tiro cada vez que se aprieta el gatillo. Jo pienso que estos chavales son incapaces de reconocer en su conciencia el Bien y el Mal en mayúscula y cuando se les invierte el cerebro luego confunden peras con merinas, mezclando el mal con el bien, y todo les vale. Falta el Dios de la Bíblia en las escuelas para que los jóvenes crezcan con temor de Dios y miedo al pecado teniendo en mente que Dios castiga a quien comete faltas. .

    Silveri Garrell

    diciembre 20, 2012 at 8:30 pm

    • Me dejas boquiabiert, Silveri. Con tu comentario dices más que yo en mi entrada, que tiene caso tres mil palabras y he de darte la razón en que falta el conocimiento y la cercanía a Dios. Me pregunto: Dios ama a todas sus criaturas, si lo hubiera sabido este chaval, ¿Habría sucedido esta matanza?.

      No sabia lo de la anulación de ráfagas, que me lleva a pensar en el esfuerzo especial que necesitó para tantos disparos. He conocido a excombatientes que decían que tras el primer tiro, los otros viene uno detrás de otro.

      Luna

      diciembre 21, 2012 at 1:41 pm

  2. Una criminoligía muy completa la de la redacción, pero el Sr. Garret tiene toda la razón, hay mas probabilidades de que lo halla hecho por falta de conocimiento de Dios que por todo lo que detalla el redactor. Sin Dios estamos perdidos y somos peor que nada

    José Antonio

    diciembre 31, 2012 at 1:37 pm


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