Barcelona Vida

defensa de la vida y la familia, valores, sociedades intermedias

La visitadora, de Antonio Murciano

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En la entrada anterior os ofrecí el Romance de la futura alegría, de Rafael Alfaro. Este que aquí os dejo viene también seleccionado por Mariano y se encuentra también en su peculiar edición por correo electrónico de las llamadas “Perlas para mis amigos”, con él tendréis otra muestra del material que envía, aunque lamento perder de nuevo su grabación de audio por el problema de los formatos que WordPress no autoriza a subir.

La visitadora

Era Belén y era Nochebuena la noche.
Apenas si la puerta crujiera cuando entrara.
Era una mujer seca, harapienta y oscura
con la frente de arrugas y la espalda curvada.

Venía sucia de barro, de polvo de caminos.

Lailuminó la luna, y no tenía sombra.
Tembló María al verla; la mula no, ni el buey,
rumiando paja y heno igual que si tal cosa.

Tenía los cabellos largos color ceniza,
color de mucho tiempo, color de viento antiguo.
En sus ojos se abría la primera mirada,
y cada paso era tan lento como un siglo.
Temió María al verla acercarse a la cuna.
En sus manos de tierra, ¡oh Dios!, ¿qué llevaría…?
Se dobló sobre el Niño, lloró infinitamente
y le ofreció la cosa que llevaba escondida.

La Virgen, asombrada, la vio al fin levantarse.
¡Era una mujer bella, esbelta y luminosa!
El Niño la miraba. También la mula. El buey
mirábala y rumiaba igual que si tal cosa.

Era en Belén y era Nochebuena la noche.
Apenas si la puerta crujió cuando se iba.
María al conocerla gritó y la llamó: «¡Madre!»
Eva miró a la Virgen y la llamó: «¡Bendita!».

¡Qué clamor, qué alborozo por la piedra y la estrella!
Afuera aún era pura, dura la nieve y fría.
Dentro, al fin, Dios dormido sonreía teniendo,
entre sus dedos niños, la manzana mordida.

Antonio Murciano

Comentar este poema es comprometido y requiere conocimientos teológicos, ya que puede costarnos comprender su sentido. Quisiera ser mejor teólogo de lo que soy (poco, por no decir nada) y poder ofeceros una explicación más completa, pero es lo que hay y voy a intentarlo desde donde alcanzo.

Carlos, Mariano: Si me equivoco, me corregís.

Cuando la visitadora entra en el portal de Belén, tiembla María Purísima, pero no la mula ni el buey. Se nos ha explicado que estos animales fueron quienes brindaban calor corporal a la Sagrada Familia en aquella noche, “tradicionalmente” gélida. Me parece que no había nieve ni abetos, no es el clima en que se den. Estos animales de tiro y acarreo simbolizan la obediencia y el reconocimiento de quién es el amo a quien deben servir, por esto se incorporan a la estampa del pesebre, con un simbolismo especial. No sienten temor y siguen paciendo, porque no reconocen en Eva a ningún amo. Junto a ellos, está el Hijo de Dios y su Santos Padres.

La mujaer no tiene sombra bajo la luna, va harapienta, seca y oscura como imagen del pecado o cuanto menos, de lo mundano, de concupiscente. La frente de arrugas, la espalda curvada, vienen con los cabellos de color ceniza -de viento antiguo- de muchos tiempos. Así de antiguo es el pecado original, del que heredamos la concupiscencia.

Primera mirada fue aquella que en su día no había pecado aún, la que vió a la sierpe tentadora y la manzana del árbol de la ciencia del bien y del mal. Ojos que vieron a Dios directamente, el paraíso terrenal y el castigo posterior. Si estos ojos vieron a la Inmaculada tras el parto, ¿Qué reflejarían?.

Ofrece la manzana al Niño y al enderezarse, la vemos regenaerada, bella y esbelta. Como en el concepto del himno gregoriano Ave Maris Stella, se ha cambiado el nombre de EVA por el de AVE, la negación en la mejor de las situaciones se convierte en la aceptación de lo verdaderamente difícil (y casi incomprensible) que fué el bendito “Sí” de María.

Un encuentro que casi nos puede parecer paradójico: Maria, -Madre de Dios y Madre Nuestra- reconoce como madre a quien también es madre común de la humanidad, a Eva. Y aquí subyace algo de enorme trascendencia: En nuestra libertad, tenemos siempre grandes oportunidades de afirmar a Dios y de negarle. En su rechazo o en su servicio, nos engrandecemos o tomamos mayor vileza, pero en el fondo, no damos la talla y sólo podemos ofrecer unos pocos momentos en que verdaderamente nos hayamos librado de nuestras pasiones. No damos para más y Dios lo toma, sabedor como es de que le ofrecemos cuanto tenemos. Puedo decir ahora la mayor de las herejías, pero creo que en su infinita bondad, Él termina haciendo el peso en la balanza con su Divina Misericordia y quizá por esto, obtengamos finalmente el Perdón.

Los Hijos de María fuimos redimidos antes de nacer, mientras que Ella participó estrechamente en la Redención, con su disposición a ser la Esclava del Señor, con su sufrimiento junto a la cruz y los sabios consejos que dió a la Iglesia, cuando Cristo murió por nosotros. Ella, ¿Cuándo se sintió redimida?. No esperó a saberse en esta condición, sino que ayudó a obrarla. ¡Bendita!¡Muy bendita, entre todas las mujeres!.

Y bendito también lo que significa la bella sonrisa de Jesús: El amor, el perdón y la reconciliación.

Muy pronto vemos la especial muestra de humildad que nos dá un Rey (El mayor de la Historia) al nacer en un abrevadero, entre la miseria y la incomodidad. Veamos ahora que al venir a este mundo de pecado y encontrarse frente a intereses mundanos, frivolidad y banalidad, tenemos la misma muestra, la misma incomodidad y la misma santa disposición a aguantarlo todo por ponerse a nuestro completo servicio. Si leemos los Evangelios o buscamos entre las Profecías, será un gran disparate este de que Eva iría a ofrecer la manzana, pero este fruto estaba allí. Jesus lo vería, estoy convencido.

Clamor y alborozo por aquella piedra angular, que fue un día desechada por los arquitectos. Es circunstancia muy futura para el momento que se narra, mientras que la estrella que marca el lugar del Nacimiento del Mesías es bien visible y fulgurante… Pero hay más piedras y están vivas. Allí está Eva y junto a ella, María. A un lado de la pantalla estoy yo y al otro, estás tú, lector. Él se hizo también piedra y nos convirtió a todos en piedras de su Iglesia. No viene en el poema, son ingredientes que añado un poco a mi manera y luego me sabe mal si los quito.

Feliz Navidad, rocas queridas.

Por Luna.

                               Casa de María. En esta parte de la gruta se supone que se dió la Anunciación.

Esta gruta es una habitación de la primera casa de la Virgen. Aquí se produjo la Anunciación. En el altar, podéis leer una inscripción en latín que conmemora este Misterio

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Written by barcelonavida

diciembre 25, 2012 a 7:01 pm

2 comentarios

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  1. BELLISIMO EL POEMA DE LA VISITADORA AHORA TRATO DE ENCONTRAR LA PINTURA INSPIRADO POR ESTE POEMA ,OBRA DE JUAN MIRANDA.

    Anónimo

    diciembre 14, 2013 at 2:38 am

    • El año pasado, Luna quiso poner una grabación de voz que recitaba el poema y que le había gustado mucho, pero no pudo porque “WordPress”, al parecer, no admite grabaciones de solo voz. Con ese cuadro y algo más, o solo con ese cuadro, ¿no podría alguien hacer un “powerpoint”? Yo no sé. Supongo que al “powerpoint” le basta una imagen, aunque sea fija, para funcionar: y vomitar toda la voz que haga falta.

      Mariano

      diciembre 14, 2013 at 3:22 am


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