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Rouco, valiente, urge a acabar con el aborto y el matrimonio homosexual

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El Cardenal Rouco sí lo tiene claro, menos mal, y afea al gobierno su tardanza en eliminar la ley de reproducción asistida y la ley del matrimonio homosexual.

Gracias, señor Cardenal, no estaría de más que otros obispos se pronunciaran más claramente y más frecuentemente, y lo hicieran no solo en misas ante los convencidos, sino delante de las autoridades que tienen la responsabilidad de la barbarie, del infanticidio que se está perpetrando en este país a costa de dejarnos sin población.

entre los muchos enlaces:

http://www.republica.com/2013/04/15/rouco-urge-a-rajoy-a-tomar-medidas-contra-el-aborto-y-las-bodas-gais-mientras-el-presidente-visita-al-papa_638343/

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Written by barcelonavida

abril 16, 2013 a 3:29 pm

Publicado en Uncategorized

17 comentarios

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  1. Es impresionante la cantidad de necedades que han colgado cuatro trolls en el blog enlazado en la entrada, usando cientos de perfiles distintos. Por mucho que llamen “hechicero de la secta” al Cardenal, no conseguirán de ninguna manera que en cada aborto que se perpetra haya (al menos) un hijo asesinado. Defienden esta pena de muerte y se las dan de “tan” liberales que se permiten poner mordazas al Presidente de la Conferencia Episcopal, como si no tuviera derecho a decir nada por el mero motivo de serlo.
    Típica abrogación progre de los derechos a priori que anula de entrada todo posible reconocimiento de la verdad. ¿Eres cardenal? Mientes, debes morir, no tienes derecho a nada, “¿Eres católico? pues lo mismo. ¿Eres un rojo que se dedica a infamar a todo bicho viviente? No es que tengas toda la razón, esque tú eres la razón o ella nace de ti.” Y la realidad no interesa, todo se reduce a esto, que es la única verdad del credo progre breve. (Muy breve).

    Calamardo

    abril 16, 2013 at 7:54 pm

    • De todas maneras, es evidente que en este caso, como en muchos otros, esos comentarios demuestran que el Cardenal tiene poder y capacidad de arrastre. Y eso les molesta y preocupa.
      Preferible a que todos hablen bien de nosotros por ser acomodaticios.
      Se ha discutido sobre si tiene que ser la jerarquía quien lleve la voz cantante en todo esto.
      No sé si debe tener la voz cantante, tal vez no, pero su voz debe ser audible e incuestionable, y en los foros que realmente cuentan.

      carlos palos

      abril 20, 2013 at 5:32 pm

      • Carlos, estoy completamente de acuerdo; pero yo sigo con mi tema: mientras sigan pensando que la defensa de todas estas causas es cosa de los católicos, automáticamente se colocarán en la postura opuesta, por no ser católicos (y, tantas veces, odiar a los católicos). ¿Me decís que sociológicamente España es católica (de nombre, que otra cosa son las conductas)? Probablemente, pero no ocurre así con los que cuentan para todo esto: las minorías cualificadas: periodistas, gobernantes, intelectuales, artistas, etc.; ellos llevan la voz cantante, y sobre el católico de a pie, cuántas veces influyen más que el cardenal y que el mismísimo Papa.

        Mariano

        mayo 7, 2013 at 6:29 pm

      • Quiero responder a Mariano cuyo comentario tal vez esté situado después del mío. Es ideal que las causas buenas las defienda gente civil, pero es importantísimo que la jerarquía intervenga con todas sus fuerzas, siempre con el don de la oportunidad, como han hecho los Papas. De no ser así esa gran masa de católicos que somos nosotros, con pastores amorforfos, se vuelve amorfa.

        carlos palos

        mayo 12, 2013 at 4:43 pm

  2. Leo aquí esta frase sobre lo que llamáis “matrimonio homosexual”, y os copio lo que escribí a “Hazte Oír” cuando emplearon esa locución en la traducción de un vídeo. Uno por uno, todos los que tenían algo que ver me fueron dando la razón, comunicándoselo al amigo al que yo me había dirigido. Les decía (al copiar, omito referencias personales):

    “Un abrazo, XXX, y otro para XXX, y que los niños recen las tres avemarías.
    “Acabo de ver el brillante vídeo de “HazteOír” sobre el matrimonio. Hay una cuestión que me preocupa, y que seguro que no te coge de nuevas.
    “Me refiero a la captura lingüística. Por un lado, habláis de matrimonio natural; por otro, de matrimonio homosexual. Está muy bien que dejéis claro que hay una forma que va con la naturaleza humana -incluso dais a entender que eso de la naturaleza humana existe, cosa que cada vez más se intenta dejar en el olvido-. Pero yo creo que es caer en la trampa de los pro-homosexuales. Hace pocos años, se hablaba, sencillamente, de matrimonio. Y si hoy decimos “matrimonio natural”, parece ser que hay otro matrimonio. Y el homosexual no es matrimonio en absoluto.
    “En efecto, por otro lado, habláis de matrimonio homosexual con una naturalidad preocupante. Pongamos nombre a las cosas, que empezarán a existir; y bien lo saben los demagogos, los publicistas y un señor con bigote que se llamó Adolfito. Si, ahora, somos ingenuos y caemos en la trampa perfectamente planeada por ellos, y decimos “matrimonio homosexual”, éste ha comenzado a existir con igual naturalidad que el matrimonio que llamemos “natural”.
    “Visto más en conjunto: me parece que, al adjudicar ese adjetivo de “natural”, que es indudablemente productivo, más se pierde que se gana, porque eso implica que se ponen en el mismo fiel de la balanza el “natural” -que la mayoría ya sabía que era natural- y el “homosexual” -que, si le aceptamos el nombre, queda bautizado como cualquier otro y tiene carta de ciudadanía como tú y como yo-.
    “Cuando se abrían los debates sobre la unión entre homosexuales, hubo uno que lo dejó muy claro. Contó que una empresa de yogures tuvo que querellarse contra otra empresa que hacía productos diferentes y empezó a llamarlos yogures. Ahora imaginemos que entre todos acordaran que lo de uno se llamaría yogur fermentado, y lo del otro, yogur báltico. Con esto se crearía, como está creándose con lo del matrimonio, un lío de proporciones descomunales: el yogur dejaría de ser lo que es y pasaría a ser algo más general (que incluyera a los dos); y eso sin que hubiera cambiado en lo más mínimo el producto yogur. ¿Queremos, ahora, cambiar el matrimonio por llamarlo “matrimonio natural”? ¿Dejaremos que, por la trampa lingüística, el “matrimonio” homosexual no sólo exista, sino que además nos altere el “natural” como hizo la empresa advenediza con el yogur?
    “Las palabras no son inocuas. Las palabras pueden cambiar la realidad. Me parece que era Confucio el que decía (cito de memoria) “cuídese el uso de las palabras, pues son los déspotas más duros que la humanidad padece”.
    “Y me parece que esta vez os han colado un gol por la escuadra […].
    “Ahora te toca hacer llegar esto a donde corresponda. Un abrazo, y los niños, las tres avemarías sin faltar un día.”

    Días después, leyendo a Benedicto XVI, encontré la expresión que estaba haciéndonos falta, cuando él habla de “pseudo-matrimonio homosexual”. Comuniqué mi hallazgo a los de “Hazte Oír”, y parece que prospera, porque otros días después la redactora jefa, a pesar de algunos reparos lingüísticos, me comunicó que ya está empleando la expresión en los documentos de la casa. Y yo os brindo mis reflexiones y esa palabra, perfecta porque es toda una frase. Una frase de un hombre sabio y amado que da incluso para solucionar los problemas de nuestros blogues.
    Y que seguro que reza por las noches las tres avemarías.

    Mariano

    mayo 7, 2013 at 3:34 pm

    • muy bien, a partir de ahora diré: pseudomatrimonio homosexual.

      carlos palos

      mayo 12, 2013 at 4:45 pm

      • Carlos, gracias por tu opinión sobre la intervención de la jerarquía eclesiástica. Sabes que fue, tiempo atrás, tema de una larga controversia que me imagino que se conservará por aquí. No tendría problema en volver a ello, pero sí tengo circunstancias personales de tiempo que me obligan a dejarlo correr esta vez, e invitarte a repasar aquella discusión, o bien a esperarme para más adelante.

        Mariano

        mayo 12, 2013 at 10:04 pm

  3. Conviene añadir que los de “Hazte Oír”, que no son precisamente tontos, empleaban “matrimonio homosexual” y “matrimonio natural” simplemente porque estaban traduciendo un vídeo del inglés; también es cierto que eso no obliga, pero fue un criterio de traducción.

    Mariano

    mayo 7, 2013 at 3:35 pm

  4. Yo empleo en unos casos el término contubernio, en otros el de barragana, amancebamiento o arrejuntado, dependiendo del caso. Puede hablarse de “parejas” y “compañeros”, pero no de matrimonio. Cada cosa en su sitio y los términos bien fijaditos, limpitos y esplendorositos.

    Iñigo Ruiz

    mayo 7, 2013 at 3:37 pm

  5. ¿Encuentras que el empleo de términos precisos es insultante? A mí me lo parece más el agravio comparativo que supone la homologación de términos tan dispares. Las expresiones que he citado no tienen nada de peyorativas; sí de deshonrosas, pero de esto han de cuidarse los sujetos porque ahí no puedo hacer más.
    Por cierto, que tampoco son falsos si se atribuyen con la debida corrección, por lo que no sería imposible encontrar en ellos la verdad.

    Iñigo Ruiz

    mayo 9, 2013 at 2:06 pm

    • Pues perdona, pero yo imagino a un biempensante como tú y como yo llamando a los homosexuales todas esas cosas que tú les pones, y por la otra oreja oigo al Maestro diciéndome: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.
      ¿Nos creemos mejores que ellos? Porque esos términos son piedras.

      Mariano

      mayo 9, 2013 at 7:59 pm

  6. Piedras son, pero de toque. Es por esto que no las arrojo, sino que froto con ellas a estas uniones, no viendo en la muestra recogida la pureza que era deseable. Se mire como se mire, el matrimonio tiene dos grandes fines: La vida en común de los cónyuges y la procreación o transmisión de la vida. Una cohabitación podrá ser todo lo armónica que quieras, pero si los contraviene por su propia naturaleza (o los desprecia ya de entrada) no puede ser tenido en consideración como matrimonio. Necesario será pues darle la correcta consideración, y esto es lo que intentan mis términos.

    “Contubernio, barragana y arrejuntado” son palabras que se refieren a la convivencia no marital, cada una con mayor o menor carga de precisión sobre los hábitos sexuales de quienes se implican y no tienen connotación peyorativa. “Parejas” y “compañeros” vienen en el mismo ámbito, pero tienen la ventaja de pertenecer a un habla más actual y común. Infinidad de veces habrás oído decir “te presento a mi pareja”, “mi compañera vendrá ahora” o “Estamos arrejuntados”.

    ¿Son palabras de esas que si uso yo están mal y si las usa otro, bien?

    Iñigo Ruiz

    mayo 11, 2013 at 1:29 am

    • Sobre la última línea -que es la que lo explica todas las demás-, si decides darte por ofendido, es una decisión tuya que no tiene fundamento en lo que yo te digo como lo diría a cualquiera. Sigamos.

      Las palabras “contubernio”, “barragana” y “arrejuntado” tienen un innegable valor peyorativo y ofensivo, lo cual demostraría cualquier encuesta. Las he mirado en el diccionario de la Real Academia, y sólo en una acepción de no sé cuál aparece la acotación “coloquial”. Pero la razón la tendrá la encuesta. El diccionario -lo sabes- no crea la lengua: debe reflejarla.

      Luego están “pareja” y “compañero”, que no me gustan tampoco, pero por motivos distintos, y prefiero llevar el debate en una sola dirección.

      Hablas de “la pureza deseable” que no encuentras en tales y tales actitudes sexuales y afectivas; hablas de darles la “correcta consideración”. La correcta consideración de situaciones impuras es indudablemente un juicio negativo, a saber, las palabras en cuestión. Y sólo me hace falta recordarte otras palabras bíblicas: “Uno solo es legislador y juez, el que puede salvar y perder. ¿Quién eres tú para juzgar al prójimo?”. “No juzguéis para no ser juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis se os juzgará, y con la medida con que midáis se os medirá”.

      No hay ninguna necesidad de optar entre la verdad y la misericordia. De hecho, hace falta que la verdad ejerza la misericordia para que demuestre ser verdad. Nosotros siempre seremos inflexibles e intolerantes hasta la muerte con el pecado, pero infinitamente misericordiosos, también hasta la muerte, con el pecador. Que nuestro mal concepto de (por ejemplo) los pseudo-matrimonios homosexuales nos lleve a abrazarlos, a invitarlos a comer y a apreciar y disfrutar sus buenas cualidades personales, y luego, cuando haya lugar, un día les diremos bien clarito que aquello no está bien.

      Por no entender esto los corazones es por donde empiezan las guerras nucleares. Un abrazo.

      Mariano

      mayo 11, 2013 at 6:41 pm

  7. La última línea de mi comentario anterior hace referencia a que los aludidos se presentan a menudo con las mismas palabras que yo empleo, aunque no te guste, como has dicho. Diles a ellos que se insultan a sí mismos.

    ¿O sea que hemos quedado que aquí lo que vale es lo que masca la peña en el mato? Pos ya te vale. La Rae a limpiar los suelos de sus chiringuitos o a plegar la barraca. Lo deseable para ponernos de acuerdo .

    Yo lo que me vengo referir es de que la basca no ha oído palabras como contubernio más que cuando iban seguidas de aquello de “judeomasónico”. [Se atribuye este término a Franco, quien no lo dijo nunca. Empleó una vez el de “contubernio masónico de izquierdas” y otras dos el de “confabulación judeomasónica”. Sobre la barragana, si en una semana de preguntar, alguien te responde con acierto, me lo cuentas. Y sí niego -y mucho- la intención peyorativa de la palabra “arrejuntado”. Lo hago por el motivo de no haberla oído usar nunca con esta intención.

    Creo que cuenta más mi intención personal que la que me atribuyas y no es peyorativa. Simplemente, quiero dejar las cosas claras. En parte, con lo que escribió Alfonso X el Sabio. ¿Recuerdas? “Sobre quién comete delito de barragana” [Setenario?]

    Hablo de la pureza deseada porque es una de las dos finalidades del empleo de la piedra de toque, la otra es la de distinguir el oro u otros metales preciosos de los sucedáneos, pese a su apariencia. Date cuenta de que he empleado una síntesis muy sumisa y general de los fines del matrimonio, sin que se pueda especificar que son los exclusivamente católicos (Si es que alguien puede decir que existan). Sabes que los reconocidos por la Santa madre Iglesia son más y no he entrado en ellos, ya que estoy aquilatando el matrimonio en sentido lato, no restrictivo. Pero es igual, que no hay kilates, no hay ley. No se trata ya del 9’99 % del oro de primera ley, sino que falta un porcentaje mucho más elevado de oro y el resto, es impureza. En bisutería se llama “pieza de fantasía”. Y no me refería a la castidad o a sus hábitos sexuales cuando aludía a la pureza deseada, sino a la intención (y posibilidad) de conseguir los fines del matrimonio.

    Y este es mi juicio. Barroco, si quieres, pero muy cercano al que se incluye en la palabra “pseudo-matrimonio”. No he dicho que reos serán de las penas eternas del infierno ni nada de nada. Sé que no doy la talla para el Siglo de oro, pero creo que lo de la piedra lo podrías haber visto. Al fin y al cabo, te sabes “El licenciado Vidriera” casi de memoria.

    En fin, que no quiero llegar al enredo de que si juzgas que juzgo lo que no estoy juzgando, porque entonces, quien juzga eres tú y al final, tendré yo la culpa por juzgar que juzgas que juzgo lo que no juzgo.

    Irónicamente, las palabras en debate (Salvo “arrejuntados”) se usan a diario en las sesiones judiciales, ya que están admitidas en el lenguaje jurídico porque precisan mucho sin entenderse que sean despectivas. Y un letrado no puede usar cuando está en sala las expresiones que le dé la gana.

    Iñigo Ruiz

    mayo 12, 2013 at 12:04 am

  8. Observo con admiración que la Ancillar Academia no ha recogido la acepción de “arrejuntado” que emplea en la construcción todo albañil que conozca un poco nuestra lengua. Esto es, el macizado con material de características plásticas de las juntas que se encuentran entre dos materiales contiguos, para darle un acabado posterior.

    Uso la vigésimo primera edición y en ella no dan por peyorativa, malsonante ni despectiva ninguna de las palabras en tela de juicio.

    Lo que opina la gente de la calle… ¿Qué opinarán que es una sinécdoque, un hipérbaton, un cuadratín o una perícopa?. No lo sé, pero recuerdo que me echaba las manos a la cabeza cuando el Card. Rouco Varela hizo una declaración relativa al bien común y absolutamente NADIE sabía lo que era, motivo por el que lo pusieron verde.
    ¿Quitamos el bien común, al respetable y acertado cardenal o a la gente de la calle?.Yo opté por intentar explicar este concepto y hacer que miraran un poco a Sócrates ya Platón. Era más necesario que el quitar a nadie.

    Iñigo Ruiz

    mayo 12, 2013 at 12:20 am

    • Suspendo la polémica. Yo estoy contento, porque me parece que en la Iglesia hace tiempo ya que estamos aprendiendo a respetar a los homosexuales tanto cuanto hostigamos la homosexualidad; o, a ser posible, más.
      Por lo demás, suspendo la polémica. Iñigo, respétame eso, por favor.

      Mariano

      mayo 12, 2013 at 10:09 pm


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