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“Un paso adelante” ¿En qué dirección?

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Ayer salió a votación (¡Por fin!) el anteproyecto de la ley para la reforma de la ley del aborto, que lleva por título “Anteproyecto de ley de protección para la vida del  concebido y de los derechos de la mujer embarazada”. Cinco días antes de Navidad, con el poco valor que demuestran quienes quieren pasar desapercibidos y sin plantar cara de manera decidida a los verdaderos problemas que afronta España. Esta es la decisión que caracteriza al actual Gobierno, esta es la realidad de Mariano Rajoy y del Partido Popular.

Podría decir de quien se sorprenda que está en la inopia, de no ser que escribo esta entrada para confesar que también yo permanecía en ella hasta el día de ayer. Desde luego, no sobre las intenciones tan mal ocultadas del PP y de los suyos, no sobre el flagrante incumplimiento de sus promesas electorales o la traición a sus propios principios, sino sobre la postura de los míos.

Reconozco que he recibido una honda decepción y siento malestar al tener que tocar este tema, pero la sinceridad me fuerza a hacerlo. Me ha sentado muy mal que Ignacio Arsuaga -en quien confío plenamente, a quien me he entregado en la lucha- escribiera en su blog: “En 2008 nos propusimos parar la “Ley Aído” y en 2010 derogarla. Y lo hemos conseguido. [¿Nosotros?¿Cuándo?]. Sin nuestra acción en la calle, en los medios, en internet [Aborto CERO, oiga: CERO PATATERO, CERO A LA IZQUIERDA, que es el que no vale], el Gobierno no habría aprobado un anteproyecto como el que se aprobó ayer.”

Y hoy aparece en TVE 1 diciendo que “es un paso adelante”. Oyéndole, habríamos de suponer que este anteproyecto recoge en su articulado todos los derechos que asisten a los hijos en gestación, que se ha llegado a una formulación jurídica incuestionable, justa y deseable. Pero no se trata de nada de esto, por lo que prefiero recordar una anécdota cómica que alivie un poco la tensión. Se trata de unas frases que se hicieron célebres, por pertenecer a un discurso proclamado ante una multitud: “El año pasado, estábamos al borde del abismo. Hoy hemos dado un paso adelante.”

Hasta ahora no había ninguna ley en  España que fijara la impunidad de los que se consideran criminales por la misma norma, basándose en la doble consideración de víctimas. Ayer inició su andadura esta incongruencia legislativa, en donde el aborto se tipifica como crimen y delito, pero no podrá castigarse.

Y corren parabienes y felicitaciones en los mensajes privados y correos electrónicos, porque se establece la prohibición de que las menores aborten sin consentimiento paterno, cuando podrá ocultarse a uno de los padres. Si así se establece, se está autorizando este extremo a la vez que se enaltece la patria potestad de cuyos efectos se priva por ley. “Ley de borrachos de taberna”, podría haberse llamado. Y es que en cualquier tasca de España podemos encontrar las “leyes del bar”, que demuestran una mejor praxis jurídica y una coherencia mayor que la que tanto se alaba.

Se reabre el coladero del “riesgo para la salud psíquica de la [no ] madre”, pero parece que es aborto del PP, que mata mejor o menos que el otro, todos contentos. Y digo yo: ¿Cuándo sabrá hijo que muere si ha sido un partido u otro quien ha decidido su muerte?.

No es un gran paso esta idea de ley, ni es una gran noticia la de saber que se nos obligará  a todos a pagar estos asesinatos con nuestros impuestos, que cualquier persona podrá perpetrar un aborto, mientras tenga supervisión médica.

Por mi parte, no puedo alegrarme porque haya menos abortos. Primero, porque cuenta cada una de las vidas que se pierden en una injusticia que clama al Cielo tanto como todo su conjunto; y segundo, porque no veo por ninguna parte que el texto aprobado suponga un descenso de víctimas mortales, sino que hay un cambio estético en la programación de este exterminio.

Nos la están metiendo doblada y hay quien no se da cuenta. Hasta este momento distinguíamos entre posturas ideológicas o argumentales y el hecho en litigio, buscando la resolución de lo último a través de la comprensión de lo primero o en su caso, el disenso. Pero en este texto se incluye una falacia sin precedentes: La de que el intento jurídico de prohibición de un delito tipificado supondría la desatención de aspectos ideológicos, algo así como entenderlo como una falta a la libertad de expresión.

No puedo hacer más que citar a Forges, diciendo con él: “¡País!”.

Por Iñigo Ruiz.

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Written by barcelonavida

diciembre 21, 2013 a 11:06 pm

17 comentarios

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  1. Yo también he dejado mis invectivas en el blog de Ignacio Arsuaga.

    Salvo que se te cuela un “no” graciosísimo en el título del anteproyecto, es un artículo memorable que voy a copiar en mi blog inmediatamente, y voy a mandar a uno que me escribió: “¡Felicidades! ¡Se ha derogado la ley del aborto!” Ya se ve que ese había oído la radio tres segundos. Y a ti, te recomiendo que lo difundas por c. el., cosa que yo hago con alguna frecuencia (y que además sirve para ganar clientela), y cierto bloguerín que yo me sé hace con todos y cada uno de los diarios artículos.

    No sé si “HazteOír” va a subir o bajar en popularidad. Creo que subirá, sobre todo porque nadie se preocupa en pensar en los detalles, y reciben los mensajes a bulto. Y me alegro. También creo que tú.

    Mañana (si es que no ha sido hoy), Ignacio y Gádor Joya (la más en lo de “Derecho a Vivir”, de “HazteOír”), dan una videoconferencia sobre todo esto, que supongo que será en el blog de la asociación. Será interesante de oír; espero que dejen participar. El triunfalismo, lo tenemos garantizado; los reparos al anteproyecto y las amenazas al gobierno, más o menos veladas, también. Será a las 6.

    Mariano

    diciembre 23, 2013 at 1:49 am

    • Ah, perdón: Con tu artículo me queda perfectamente contestada una pregunta que te he hecho hace un rato sobre las decepciones del anteproyecto.

      Mariano

      diciembre 23, 2013 at 1:50 am

    • Tienes razón con lo del gazapo en el titulo: Resulta cómico. Estaría pensando en “no nacido” en lugar de en “concebido”. Ya lo corrijo.
      Tras una primera imagen de cantar victoria, Ignacio y Gádor entran en un análisis más profundo y nos hacen ver que hay animaladas que hemos de pedir que cambien, no se han quedado en las albricias.

      Iñigo Ruiz

      diciembre 24, 2013 at 2:24 am

      • OTRO ANTEPROYECTO PARA UNA LEY IGUALMENTE ABORTISTA

        Pero hay cosas ineludibles que han eludido, y hablo según lo que del anteproyecto me has contado tú. Por lo menos:

        a) El aborto, salvo peligro para la salud psíquica de la [no] madre, será delito, pero será -al parecer- el primer delito que no se podrá penar.

        b) Como ello se debe a que se considera a la damisela “víctima” tanto como culpable, entonces, ¿habrá que penar al médico abortero, y a ella no? Francamente, no lo entiendo.

        c) Sobre el peligro psíquico, ¿se piensan estos próceres que el síndrome post-aborto es un prejuicio de la derecha, en lugar de ser mucho más seguro que el hipotético peligro psíquico alegado, y tan frecuentemente conjurado con el hecho feliz de la maternidad?

        d) Creo que ni han mentado la necesidad de que los certificados de tan terrible peligro psíquico los extiendan médicos de la Seguridad Social; los privados cobran, luego tienen interés, luego falsean, como la experiencia demuestra.

        e) El aborto seguirá financiado por todos, incluidos pobres, parados, indigentes… El Estado me obliga a matar.

        f) La tramitación no va a estar, como ha dicho Arsuaga, para junio o agosto. Va a haber un interminable cabildeo, presidido por el desinterés de este partido una vez que ya ha hecho ostentación electoralista de su falsa intención, y por su inacabable interés de recabar las sonrisitas de un lado y de otro. Y lo que va a ocurrir es que cambiará la legislatura y AQUÍ NO SE HABRÁ HECHO NADA. Y si no, al tiempo. La ley Aído seguirá vigente cuando Rajoy se retire a exhibir los michelines bajo el sol de Florida.

        En suma, “HazteOír” nos lo ha pintado demasiado de color de rosa: como tú dices, para ellos es “un paso adelante”. En realidad, es un anteproyecto abortista con cosméticos -también son expresiones tuyas-. Repito a la tripulación, que se cree -así me escribió un amigo- que “se ha derogado el aborto”, que ESTO ES UN ANTEPROYECTO DE CONTINUAR CON EL ABORTO CON EXIGUAS DIFERENCIAS.

        Y el desgobierno nos está engañando a todos, porque todos somos imbéciles y todos les estamos creyendo.
        Al final, Ignacio ha dicho una frase escalofriante: “El anteproyecto, que será ley, si Dios quiere, en…” Dios es un Dios abortista. ¿Somos todos imbéciles? Categóricamente, sí, y os invito a leerme (poco trabajo será) en “http://soycurayhablodejesucristo.wordpress.com/2013/12/23/cancelada-la-celebracion-de-la-navidad/comment-page-1/#comment-596” (y comentarios).

        Mariano

        diciembre 24, 2013 at 4:51 am

  2. […] presento un artículo de Iñigo Ruiz, de  Barcelona Vida, sobre el reciente anteproyecto de reforma de la ley del aborto, y aplaudo a su redactor, que ya nos […]

  3. A los que somos provida no nos molesta que alla una ley del aborto mejor que la que hay.

    Jorge3

    diciembre 27, 2013 at 10:10 am

    • He aquí un juicio a bulto. No basta ver la televisión. Como lo pones en público, no te importará, amigo Jorge3, que te lo examine.

      1. En cuanto al comienzo, se desprende que aquellos a quienes sí nos molesta no somos pro-vida. No era tu intención insultar, lo comprendo.

      2. “Alla” es “haya”; cuando se altera el orden teórico de una frase, se incluye coma: “A los que somos pro-vida, no nos importa…” Nos vamos cargando el español, nos vamos cargando España.

      3. Claro que no nos molesta que haya esa ley: como que no la hay. Hay un anteproyecto de ley, que necesita unos informes preceptivos, pero no vinculantes, de una serie de consejos, y una tramitación en el congreso y en el senado, ha de llegar a ser proyecto, y después de no sé cuántas vueltas y revueltas, llegaría a ser ley. De momendo, no nos moleste. No hay esa ley.

      4. Para mí, lo más grave de todo lo gravísimo que está pasando, después de la capacidad de ser engañados que están mostrando los papanatas de los españoles (“el descuido de España lloro, porque el descuido de España de duele”, decía el P. Feijoo), es que todo es mentira.

      No es -aquí de Iñigo Ruiz- “un paso adelante”, sino un paso hacia el abismo. Porque -lo he dicho en muchos sitios, y mi guía es Iñigo- a) mientras se tramita y no, sigue vigente la “ley Aído”; b) se entiende que esa tramitación, durante todo el tiempo que dure, va a paralizar el recurso al Constitucional por la “ley Aído”; c) por culpa de unos y otros, y muy señaladamente del partido que está apuntándose tan sanguinarios tantos, la tramitación va a ser larguísima, y la consecuencia de ello, que acabará la legislatura, y volverán los socialistas, y esto no habrá sido nada, y seguirá la “ley Aído”, y los socialistas se morirán de la risa como nosotros de la rabia de habernos creído a los del otro lado, y muchos (incluso) de haberlos identificado con la causa católica; pero eso no es todo, porque los socialistas continuarán su obra, e irán introduciendo más atrocidadades en la “ley Aído”.

      En resumidas cuentas, la gallarda gallardonada del otro día no es una ley mejor: es la consolidación, es la consagración, y con incensario, de la “ley Aído”, que es la peor ley de la historia de eso que otrora se llamó España. Es “un paso adelante”… en la dirección del abismo.

      5. Tú consideras al anteproyecto “mejor que la ley”. En mi modesta opinión, lo peor de tan luctuoso documento es esta perspectiva política que ofrece. Siempre después de la avidez de ser engañados de los españoles, y a este proposito, escribió Nicolás Gómez Dávila que “al hombre moderno le es indiferente no hallar la libertad en su vida, si la halla ensalzada en los discursos de quienes lo oprimen”.

      El anteproyecto, supongámoslo y no entremos en ello, contiene mejoras (en el contenido), y aquí del mal menor. Me gustaría explicar una cosa (y me parece que va a arder Troya). Es cierto que el político, en contextos de pluralismo, es moralmente lícito que vote una ley que aprueba un mal, pero supone un avance respecto de la anterior; al menos cuando es imposible la anulación de lo anterior y además la abstención o el voto en contra puede jugar en favor de lo anterior.

      Pero es más cierto que nosotros no somos políticos. Es cierto que nuestra función, especialísima, determinantemente ahora, es hacer ver a los políticos de los españoles que los españoles no quieren ni eso. Es que, mientras dure la tramitación, les estemos al pie del cañón, y los tramitadores de los consejos y de las demás zarandajas institucionales, mientras barajan y rasguean artículo por aquí, prejuicio por allá y soborno por acullá, oigan bien fuerte cómo entra por la ventana el clamor -abierto, indudable, estridente, ancho como el mapa y veraz hasta el desgañitamiento- del pueblo español que les dice que quiere otra cosa. Es necesario que no puedan aguantarnos.

      Entonces ese político que consideró que tocaba votar por el mal menor y lo que he dicho se sentirá personalmente reforzado, y además o sobre todo podrá gritar bien alto, donde tenga que ser, la verdad entera, con el argumento que parece ser que en democracia vale: “Señores, a los españoles ‘sí’ les molesta esta (no) ley del aborto, aunque fuera mejor que la que hay”, y como único argumento abrirá la ventana y dejará que se oiga nuestra voraz veracidad.

      Si es que no estamos repantingados delante del televisor para empapuzarnos de mentiras.

      Lo que no he dicho (como lo malo malísimo del contenido mismo del anteproyecto) está en esta página (sobre todo, Iñigo Ruiz, y busca desde el 20 de este mes) y -con permiso- en mi blog personal,”soycurayhablodejesucristo.wordpress.com” (pincha, en la “nube de etiquetas” de la derecha, en “aborto”, y no te pierdas “Un Gobierno que va y viene… y por el camino se entretiene”). Feliz año.

      Miguel

      diciembre 27, 2013 at 1:53 pm

      • A Jorge3:

        Perdona, Jorge3. Eran tantas cosas, que me he dejado una de las más importantes. Yo he optado por no entrar en el tema de la maldad del anteproyecto en su contenido. Pero tú lo dabas por supuesto: es “una ley del aborto mejor que la que hay”. A mí me parece que esto, si se quiere decir, hay que argumentarlo. ¿Por qué es mejor que la que hay? Y, sobre todo, esa opinión, ¿es fruto de una reflexión personal, a la que tienes todo el derecho y mucho más deber, o viene de otra mente?

        Y es que -ahora me franqueo- me duele en el alma que eso (“ley mejor”) se vaya dando por supuesto, vaya circulando como cosa de suyo, sobre la cual no tiene lugar una discusión. Es, en resumidas cuentas, un dogma que se está creyendo un generosísimo sector de los españoles. Es una inadmisible manipulación; y ciertos importantes caudillos sociales que tradicionalmente han acumulado mucho mérito tienen hoy mucha culpa.

        Me agradará tu respuesta, y te mando un abrazo.

        Miguel

        diciembre 27, 2013 at 2:03 pm

  4. aunque abeis hechado atras el progreso de las mujeres en sus derechos encontrais que todabia no ay suficientes inposicions masclistas y quereis que la iglesia de los curas siga siendo la quien nos manda con la escusa de que el feto os parece que siente dolor y por eso decis que es un humàno bibìs en el siglo pasado con Juanpablo segundo y no admitiis que tenemos un nuebo papa que a canviado hasta las cosas de la iglesia de los curas

    donadecaladona

    enero 15, 2014 at 6:14 pm

  5. Amiga Dona: Te contestaría en catalán, pero otros leen también. En tu participación -y yo creo que es maravilloso que participéis los que pensáis lo contrario- hay muchas cosas, y me quedo con la principal. Espero que alguno comente otras.

    Lamento que identifiques el repudio del aborto con una postura católica. También podríamos identificar con la causa católica el repudio de la guerra, o de que un señor asesine a su señora con un hacha, y no es así, y sabes cuántas asociaciones aconfesionales están luchando contra la guerra o contra la violencia machista (como seguramente hará “Ca la Dona”, y si es así, la felicito).

    Hay muchos de otras religiones, y agnósticos y ateos, que rechazan el aborto. Porque nuestras razones no vienen de Arrriba; vienen de abajo; aunque las confirme la Ley de Dios y las predique la Iglesia; también Francisco, a quien nombras. Vienen de abajo. La Ley de Dios es Dios que dice al hombre lo que lo hará feliz porque su naturaleza es así. Dios hace una Ley a partir de la naturaleza del hombre.

    Y no es difícil entenderlo. Solamente hace falta una cosa: cerrar los ojos y decir: “Voy a buscar la verdad sin poner nada por delante”.

    Y entonces no hay manera de negar que el aborto es matar: si antes de la inyección el feto estaba vivo y después está muerto, se acabó ese debate.

    Sobre que es humano, hay que ver que, si lo es a los 80 años, y a los 2, y si lo es un minuto después del parto, ¿cómo podemos decir que no lo es un minuto antes? La diferencia es estar dentro y estar fuera (y condiciones fisiológicas que no cambian lo esencial). Todavía, ¿cómo podemos decir que no lo es desde el momento de la fecundación? Ya que dicen los biólogos que ahí hay un individuo diferente y nuevo, y -añado luego- ese individuo, hijo de individuos humanos, ha de ser forzosamente humano.

    En definitiva: no puede haber un momento posterior a la misma fecundación en el que se empiece a ser humano; o preséntenme a alguien que empiece a ser humano a los cuarenta y cinco años. Ese salto no puede darse.

    Lo anterior me ha hecho siempre preguntarme cuál será la diferencia entre abortar (sea en la primera o la última semana) y parir al niño para estrangularlo a continuación.

    Y así, quienes optáis por rechazar a la Iglesia rechazad con ella -por ejemplo- a los curas, pero no rechacéis a los hombres. Hombres y mujeres. El rechazo del aborto no va en el mismo lote que la Iglesia. Hay, de hecho, un movimiento católico que tiene un eslogan: “Soy de izquierdas. Por eso estoy en contra del aborto”.

    Pero ¿por qué, entonces, en casi todas las iniciativas anti-abortistas están los católicos? No está en el mismo lote, pero es un lote natural, y la Iglesia se apunta a ese lote. Pero ¿por qué la primera? Porque, si vemos en el hombre imagen de Dios, redimido por Jesucristo, llamado a una felicidad inimaginable en el cielo; si la Iglesia es de Dios y para Dios el hombre es tan grande que su Hijo ha muerto por él, nadie tiene motivos más grandes que quienes esto creen para valorar al máximo la vida, pues que tan grande va a ser la muerte. Lo cual se resume con lo que dijo alguno: “Respeta la vida quien respeta la muerte”.

    “El hombre es el camino de la Iglesia”, dijo un Juan Pablo II que es también de este siglo (ya que murió en 2005). Pero no puedo concebir que alguien, fuera de la Iglesia, pueda elegir un camino que lo lleve fuera del hombre.

    Miguel

    enero 16, 2014 at 2:30 am

  6. Quisiera preguntar unas cosas.

    He dicho muchas veces que lo que verdaderamente me preocupa del anteproyecto de ley del aborto es lo político, en concreto:

    a) Mientras dure la tramitación, sigue vigente la ley de “barra libre” de 2010.

    b) Supongo que el trámite suspende el recurso ante el Constitucional contra la ley.

    c) La tramitación no terminará, en mi previsión, antes que la legislatura: vendrán los socialistas, echarán a la papelera el papelito de Gallardón y empezarán a empeorar la ley vigente.

    Total: decía yo que el anteproyecto es la perpetuación y la consagración de la ley más infame de la historia de España.

    Por lo demás, reconozco no haberme leído el anteproyecto, así como no estar de acuerdo con el estudio de Iñigo Ruiz, que por aquí anda, en todos sus aspectos. Y, además -y es tema fibroso-, es lícito a un político votar una ley contraria a sus principios, pero que limita el mal consagrado por la otra ley posible (la de “barra libre” en este caso), sobre todo cuando para eso es necesario ese voto y, sobre todo, no se puede hacer nada mejor.

    Anhelamos la ley de “aborto cero”, pero no existe solo el ideal; nos movemos en la realidad, que es, en concreto, un país en la que el demonio es omnipresente. Imaginad la que se habría armado si el partido llamado “popular” hubiese amanecido, de golpe y porrazo, con la suspirada ley de “aborto cero”. Las escaleras suelen tener escalones, y nadie suele llegar al último de un salto. Se mataría.

    Y he aquí, entonces, que uno -gracias a Dios que uno todavía es capaz de dudar- empieza a dudar de su postura. Y quiero hacer unas preguntas, a quien quiera contestar, sobre mis transcritos argumentos políticos -por parecerme los más importantes-, ya que de ellos estoy dudando también:

    – Sobre el punto b), no sé si es cierto, y además, no creo que se deba esperar ya nada de ese recurso, pasados cuatro años, y me parece que el motivo es la composición política del tribunal; el punto b) no valdría.

    – Sobre el punto c), es una previsión que me saqué de la manga: ¿pensáis en plazo tan largo? Si exagero, el punto c) no vale.

    – Sobre los puntos a) y c), dado caso de que tenga razón, ¿no es cierto que lo mismo ocurriría -vigencia de la Ley de la Infamia-, evidentemente, si no hubiese el actual anteproyecto que viene a intentar sustituirla?

    Quizá el punto debió estar en un anteproyecto que, con voluntad todo lo antiabortista posible, supiese llevar tan allá esos principios como fuese posible contando -realismo- con lo que no hay más remedio que ver, en la calle y los hemiciclos, porque, rugiente y amenazante, allí está. Un anteproyecto antiabortista, pero realista y, por tanto, con seguridad de triunfar.

    Si se originan ahora 150 abortos diarios, recuérdese que, con la ley de 2010, han estado siendo 300. Ya llegaremos a los 0.

    Y después de exponer estos principios-preguntas, hago notar que he hablado de los políticos, que es cierto que pueden votar la ley injusta que limita otra más injusta; pero, como le digo arriba a Jorge3, “es más cierto que nosotros no somos políticos. Es cierto que nuestra función, especialísima, determinantemente ahora, es hacer ver a los políticos de los españoles que los españoles no quieren ni eso. Es que, mientras dure la tramitación, les estemos al pie del cañón, y los tramitadores de los consejos y de las demás zarandajas institucionales, mientras barajan y rasguean artículo por aquí, prejuicio por allá y soborno por acullá, oigan bien fuerte cómo entra por la ventana el clamor -abierto, indudable, estridente, ancho como el mapa y veraz hasta el desgañitamiento- del pueblo español que les dice que quiere otra cosa. Es necesario que no puedan aguantarnos”.

    En cualquier caso, estoy exponiendo mis dudas y mis preguntas, y agradeceré vuestras respuestas.

    Mariano

    enero 23, 2014 at 1:41 pm

  7. “Es lícito votar…” etc: Aun cuando pudiera ser aplicable en esta circunstancia el supuesto de un mal menor, no entra sólo en cuestión el voto para aprobar la ley, sino su mismo redactado y contenido. ¿No podría promulgarse una mejor en su lugar, que igualmente eliminara parte de los excesos cometidos por la “Ley Aído”?. No hay justificación para aprobar una actuación en que se contemple parcialmente.

    B) Sobre la suspensión de lo del T.C:, creo que no hay motivo técnicamente jurídico que obligue a paralizar el recurso, pero sí que los magistrados preferirán hacerlo, a expensas de los acontecimientos. No ha prescrito nada, no se ha retirado el recurso, por lo que habría de obtenerse una respuesta desde que se interpuso y antes el fin del mundo (A poder ser).

    C) Podéis buscar la entrada “Un Gobierno que va y viene”… para suponer que la tramitación va para largo y que nos puede pillar el cambio de legislatura a medio proceso. No creo que sea casualidad esta demora de dos años (media legislatura) para iniciar el anteproyecto. Si Rajoy quisiera, se aprobaba de un día para otro, como la retirada de las tropas de Irak, la subida de precios o de impuestos y un largo etcétera. Sobre todo ahora, que tienen mayoría absoluta.

    No sé de dónde has sacado los 150 abortos diarios, pero es necesario que dobles esta cantidad y añadas dos docenas más para hablar de números reales en la actualidad. El aborto sólo ha disminuido significativamente en las Islas Baleares, aumentando en el resto de España. No hay nada que garantice un descenso con la nueva ley e incluso la impunidad ante el delito que la misma proclama hace dudar bastante que no suban en muchos hijos muertos por día. Si nos plantamos en el 85 y el amanecer de los “coladeros legales” que se reinstauran, ya podemos ir temiendo un auge tanático monumental, como el que entonces se dio.
    Hasta aquí, viendo la cuestión en sus aspectos más o menos técnicos, dentro de lo que alcanzo a saber y entender. Pero vamos a lo práctico:

    1) ¿Se han de hacer las leyes para que haya unos cuantos muertos menos o para que vivan todos?
    No se trata de luchar contra una epidemia vírica o de evitar accidentes de trabajo, sino de que la ley regule sobre los derechos y la vida del no nacido. El hijo a quien se permita matar con esta nueva ley queda tan muerto como el que pueda resultar de la actualmente en vigencia. Es más: Se le mata crudelísimamente y con los mismos instrumentos de tortura. Pero se encuentra en un agravio superior, por cuanto se hace criba por sus circunstancias, pese a que tiene características ontológicas y antropológicas esencialmente iguales a las de aquellos niños que se salvan.

    2)Supones que es mejor este anteproyecto que la “Ley Aído”. Concedo que puede serlo, pero dista tanto de lo que es sencillamente justo, que da lo mismo. No hay donde escoger algo mínimamente aceptable, que no repugne a la naturaleza humana.

    3)Temo que esta ley sea un experimento de oferta a nivel internacional, en el intento de aparentar que se ha aflojado un poco, que se “quita hierro” a leyes más salvajes. Da lo mismo usar esta que las otras, si permite hacer lo mismo. Sólo que las otras dejaban la culpa de la asesina para los jueces, no se dedicaban a explicitar en su misma formulación que han de salir indemnes.

    Sabrás que la ley del aborto (Como la del divorcio, la del gaymonio y demás) salta de un país a otro, hasta inundar el mundo. Es el resultado de algo que está sobre las soberanías nacionales y que se impone sobre jefes de Estado y de Gobierno. Lo que más ha funcionado en las previsiones ha sido lo de las barbas del vecino. Sólo faltaría que opiniones del tipo “menos da una piedra” hicieran verla con buenos ojos a nuestros países vecinos. Por desgracia, ya sucedió en Francia y los mismos próvida celebraban el “triunfo” de este anteproyecto.

    4) No hay que olvidar en ningún momento que es un puñado de subterfugios o pretextos para legitimar el aborto y hacerlo accesible a las clientes potenciales de los abortorios. Las excusas cambian, pero no lo que se consigue con ellas.

    5) Y LO MÁS IMPORTANTE: Ningún humano está legitimado para permitir el aborto. Tampoco sus conjuntos, sean de la índole, naturaleza y aspecto que sean. Toda ley que permita el aborto será siempre inmoral y condenable, ya que se otorgan para ella los juristas una potestad que no tienen. No podemos darlas por buenas.

    6) Sobre cómo están las cosas, lo que se ve en la calle y demás: Si no lo cambio, mi nieta podría terminar sus días de existencia en un abortorio. No me justifica nada esta visión. Aun dentro del metro, entre bichos raros de hoy en día, fregonetas y calamidades, el bien sigue siendo el bien, el mal sigue siendo el mal y el hombre sigue siendo (O teniendo que ser) humano.

    7) “Imaginaos la que se habría liado si el partido popular”… Pero ¿Es que no se ha liado nada con este anteproyecto? De momento, sigue la otra ley, por lo que los muertos van cayendo. Cuando se apruebe le reforma de este texto (Y a saber qué dirá), seguirán matando y con “derecho” a hacerlo. Vamos, que se ha liado parda, cuando bastaba con unos cuantos piojosos gritando borracheces en las calles, que se cansaban a la segunda semana. Un partido no se forma para que no se armen alborotos, sino con la intención de gobernar. Si el bien y el Gobierno implican algún altercado, han de asumirlo con valentía.

    Iñigo Ruiz

    enero 24, 2014 at 2:52 am

    • 1. Tú y yo nos parecemos -como todos- en la crítica por sistema, en particular del político, lo que está mal, como preconcepción impuesta a la verdad. Nos diferenciamos, entre otras cosas, en dos: que yo vivo el derecho y el deber de dudar de todo lo que no es de fe cuando el motivo de dudar se presenta, y tú no; y que, al menos en esta ocasión, tú eres idealista y yo soy realista. Te agradezco que hayas reprimido tu enfado. Yo tampoco quiero discutir. Hemos de buscar con asepsia la verdad, justamente porque la amamos con pasión.

      No puedo admitir que, mientras haya algún muerto, den lo mismo muchos muertos que menos muertos. Cuando alguien recriminó a Unamuno que su bando, en la guerra, había causado más bajas, Unamuno, estúpidamente, respondió: “¡No es cuestión de matemáticas!” Y, como lo dijo Unamuno, lo cuentan casi como Palabra de Dios. Supongo que a Unamuno le era lo mismo el asesinato de su padre que el de su padre y su madre. La vida es un absoluto: una vez roto el absoluto, da igual cuántas veces se rompa. Esto es absurdo.

      Tú piensas en el Ideal, que en este caso es el “aborto cero” y sabes que comparto. Prescindes de la circunstancia. Tú y yo estamos allá, fuera del hemiciclo, vociferando que eliminen el aborto, y tenemos en esto toda la verdad sin discusión posible. “Si no lo cambio”, el futuro es negro, y hemos de vociferar “aborto cero”, no “uno”. Pero ¿no te das cuenta de una cosa? No estamos hablando de ti y de mí, sino de la ley y los que la pelean. No estamos escribiendo un libro de moral. Estamos hablando de la moral cuando se encuentra con la calle y con “los otros”; por nombre, la política.

      Lucha por cambiarlo y grita la verdad cuan ancha es. Pero yo trato de recordar que en el hemiciclo son políticos, y eso es otro planeta. Allí, unos son contrarios al aborto, y otros, partidarios: por dinero, por ideología, por ambición, por posesión diabólica. Y el que se opone al aborto tiene que calcular hasta dónde puede llegar sin que se lo hundan todo. Y yo, que considero esto -que es un hecho, y que no es la verdad, pero sí la realidad-, soy realista. La conclusión que saco es tan política, que la callo.

      Y no me cabe duda de que hay que ser realista. Si no, pasa lo que te pasa a ti. Jamás, y aquí me pongo serio, puede decirse el descomunal despropósito que dices: “Supones que es mejor este anteproyecto que la ‘Ley Aído’. Concedo que puede serlo, pero dista tanto de lo que es sencillamente justo, que da lo mismo”. ¿Te quedas, entonces, con cualquiera de los dos, decidido con un dado? Si se necesitan mil euros y viene uno con 400, ¿es de persona racional rechazarlos? Extraigo la inequívoca conclusión de que, para ti, mientras haya un aborto, te da lo mismo ese que tres millones; de que los extremos se tocan; de que, de tan pro-vida, coincides con los abortistas. Pero no te preocupes, ya que no eres tú, sino el idealismo. Hay calle y metro, y quien dijere lo contrario no es que mienta: es que mata.

      2. Si puedo, volveré a la asepsia suspirada. No creo que pueda. No me alcanza el carácter para tanto. Comentaré algunos aspectos de lo interno del anteproyecto que tú comentas, y luego volveré a lo político que a mí me parecía (antes) más decisivo, añadiendo algún punto.

      a) Aludes a que pudo aprobarse de un día para otro, y yo me quedé estupefacto cuando leí que la ley de 2010 se había aprobado “de un plumazo”, pero el partido llamado “popular” prefería el consenso. Lo comenté aquí: http://soycurayhablodejesucristo.wordpress.com/2014/01/23/lo-que-falla-es-lo-elemental/. Y digo que, si una ley puede aprobarse “de un plumazo” y los socialistas lo hicieron, ¿cómo no lo hacen estos ahora? Me prefieren -ahí lo digo- el consenso genocida, y eso, el partido que los católicos suelen tomar como el que más les representa; ahí los tenéis. En este punto, quiero dejarte una pregunta: ¿de verdad de la buena es posible aprobar una ley “de un plumazo”?

      Pero esta ignominiosa preferencia por el maldito consenso pasando por encima de los cadáveres no quita, con todo su satanismo, que la ley, si está recortando, recortando está. Claro que nos preocuparemos por la suerte ultraterrena de los políticos satánicos; de momento nos preocupamos por el anteproyecto.

      b) Tú (en tu punto C) dices que “no hay nada que garantice un descenso con la nueva ley”. Si es una ley de supuestos que sustituye a una de plazos en que la libertad (libertad de pecar = inverso de la libertad) era casi total (“barra libre”), ¿por qué lo dices? Y: ¿por qué hablas de la impunidad ante el aborto, si se tipifica como delito con las desgraciadas excepciones de los “supuestos”? Por último, no me parece indicada la comparación con 1985 para hablar del “auge tanático”, toda vez que aquello fue muy diferente por ser la primera despenalización.

      c) Comparas la ley vigente y el anteproyecto, y concluyes que el muerto muere igual, “pero se encuentra en un agravio superior, por cuanto se hace criba por sus circunstancias”, refiriéndote a los “supuestos”. Es un acento que no todos han sabido ver. Y, no obstante, tú te niegas a reconocer que es preferible ese agravio comparativo mientras se reduzca -como es de razón que se reducirá- el número. No me seas Unamuno, que sí es cuestión de matemáticas. No me digas que esta ley “permite hacer lo mismo”, porque me estás diciendo que 1 = 3.000.000.

      d) No sé qué leyes tienen “nuestros países vecinos”. Seguramente, en Europa, en general, más permisivas que este anteproyecto. Podrán ver que un su país vecino recorta el aborto. Y creo que es la primera vez, y eso es exageradamente importante, porque el precedente ya sabes qué fuerza tiene.

      e) Excusas y subterfugios (punto 4), ya los teníamos: la “libertad”, esa que tienen todos, mientras que no todas tienen una enfermedad de las de “supuesto”. Y lo que se consigue, lo dirán las estadísticas (aunque no nos fiemos de todas).

      f) Sabes que sé que nadie puede autorizar el aborto. No me lo digas. Tú necesitas que te digan que, si bien toda ley que lo ampare es gravísimamente inmoral e infernal, no todas lo son en el mismo grado. La ley que en China obliga, no permite, el aborto de millones no es tan grave como la de Aído, y la de Aído, que provoca más abortos, es más grave que la del Gallardón de mi rabia.

      E insisto: cuando los principios absolutos se tocan con la carne, entonces acontece la vida. Y tú en el parlamento no conseguirías absolutamente nada a favor del aborto, como sí el Gallardón de mi rabia.

      g) Queda dicho de sobra que lo que pides de cambiar la realidad -esa que yo invoco como fundamento para no dar las cosas en bruto-, lo están haciendo de muy discutible manera, pero de manera que a mi ver intenta contar con lo que tiene en frente. Lo están haciendo a su limitada manera. Pero algo quedará (salvo lo que concluiré).

      h) Te quejas de que con este anteproyecto sigue la otra ley y luego “seguirán matando”. ¿Es que no seguiría la otra ley si el anteproyecto no se hubiese presentado? ¿Es que sigues con la ecuación 1 = 3.000.000?

      3. CÓMO VOY VIÉNDOLO POR EL MOMENTO

      La honradez me obliga a recordar que digo todo esto sin haberme leído el anteproyecto.

      1. El anteproyecto sancionaría una demoníaca regulación del aborto, sobre cuya gravedad no es necesario insistir en esta casa. No obstante, la tesis de base es que se intenta restringir cuanto se pueda, superando los escollos numerosos, sin aspiraciones demasiado ambiciosas que abocarían a un fracaso total.

      2. Ahora bien, si, como mi ingenuidad confiesa que ignora, existe la posibilidad de promulgar una “de un plumazo”, considero radicalmente inadmisible que no se hiciera. Y más, que, a poco de presentarse el anteproyecto, se anunciase que se buscaría el consenso. Ya que esto evidencia que lo que se quiere son los votos y no los niños, y que quienes legislan recuerdan el día de su elección, cuando quienes acudieron a aclamarlos no gritaban: “¡Presidente!”, sino “¡Prohíbe el aborto!”, y recuerdan que se van acercando nuevas elecciones.

      3. En ningún momento la jerarquía de la Iglesia ha declarado afinidad con el partido llamado “popular”. El partido llamado “popular” contenía en sus principios fundamentales la expresión “humanismo cristiano”, y se quitó, o como mínimo muchos lo intentaron. No existen precisamente razones para identificar a ningún católico con el partido llamado “popular” más que con otros partidos, ni menos para identificar ese partido con la Iglesia, la cual, como es sabido, jamás se casará con ninguno de ellos.

      4. Parece que, con todas las limitaciones, sí lo que ocurre con este anteproyecto acaba en bien, es razón de grande esperanza para Occidente, como primer precedente de que el aborto es reversible, precedente que pone este dato ante los ojos de las naciones.

      5. Sobre los argumentos “políticos” que me parecían los más claros, he de decir:

      – Yo decía que mientras durara la tramitación, mantendría su vigor la ley de 2010. Si no hubiese anteproyecto, también. Lo que aquí exigiríamos es el famoso “plumazo”.

      – Suponía que el trámite suspendía el recurso ante el Constitucional. Tampoco esto es argumento, si Iñigo acierta cuando dice que cree que no.

      – Ahora bien, sí parece harto previsible que: la tramitación (con su “consenso” y sus cosas) no va a concluir antes del cambio de legislatura y, probablemente, de gobierno. Son muchos los intereses en juego, las ideologías y los grupos; por otra parte, si concluye, concluirá casi irreconocible. Poco llegará a ley, si algo llega. Si no hay ley, habra “ley Aído”, y empeoramiento de ella por parte de los presumibles socialistas. Si hay la raquítica ley que poco habrá conseguido ganarle a la “ley Aído”, nos habremos quedado casi igual, y también los socialistas soltarán los demonios.

      ACLARACIÓN.- Se ha hablado de una declaración de la Conferencia Episcopal. Habiendo buscado bien en la página oficial y no habiéndola encontrado, no tengo nada más que hacer para pensar que fue un error.

      Y si algún día soy breve, pensad que estoy enfermo.

      Miguel

      marzo 1, 2014 at 4:57 am

  8. He llegado solo a la cuarta parte de esta perorata interminable y lo único que contesto es que sintetices en menos de cien mil palabras lo que pretendías decir, que paso de leer tanto rollo y que el aborto es algo muy diferente que el hilo argumental para que te luzcas escribiendo parrafadas.
    Ajusta la cantidad de palabras a la cantidad de ideas que tengas y quedará todo mucho más reducido.

    Iñigo Ruiz

    marzo 1, 2014 at 10:18 pm

  9. Pero que conste que Iñigo ha cerrado la puerta a la búsqueda de la verdad. Y que su actitud terminará por expulsarme para siempre de esta casa. Esto no es razonable.

    Miguel

    marzo 2, 2014 at 7:15 pm


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